Del libro y más, a la película
Ya sea que vayamos al cine o que en casa veamos una
película cuya historia está basada en alguna novela, cómic, videojuego o lo que
sea; se entra siempre en conflicto al discutir sobre cuál es mejor. La respuesta
podría parecernos obvia pero mi intención no es hablar de lo que, a mi parecer,
resulta evidente.
Creo que deberíamos comenzar por entender que no es lo
mismo pasarse unas veinte horas leyendo
un libro, quizás menos si se trata de
una novela gráfica o incluso más si fuera un videojuego; que sentado de hora y
media a tres horas viendo una película. Algo que inició bien adaptado fue la
serie de Game of Thrones, pero hay que considerar que para un solo tomo se
llevaron diez horas (esto es teniendo en cuenta diez capítulos de una hora cada
uno para la primer temporada). Habiendo dicho esto ¿podríamos esperar lo mismo
de algo que dura hora y media? Visto así, ahora resulta obvio que tengan que
omitir detalles y para omitir esos detalles, y dejar la menor cantidad de
lagunas en la historia, es necesario modificar algunos aspectos incluso para
dar coherencia a esos cambios
Me pasó algo peculiar con El Conde de Montecristo, la
película captó mi atención de inmediato, por lo que me decidí a verla y
confieso que la disfruté bastante, incluso hoy en día la podría seguir
disfrutando. Ya posteriormente leí el libro, y aunque me tardé, lo terminé y
puedo decir que nada tiene que ver con la película, de verdad nada. Me pasó de
nuevo cuando vi 30 Days of Night, simplemente la disfruté, muchos años después
se publicó en español por la hoy extinta en México Bruguera Comic Books, y debo
decir que esa combinación de Ben Templesmith y Steve Niles es ganadora.
En ambos casos no tuve un trasfondo que me limitara,
pero lo tuve con El hobbit y aunque disfruté las películas es inevitable el
autospoiler y la dura crítica con las libertades que se toman hacer las
adaptaciones. Incluso hoy en día me cuesta creer que un libro sencillo y
dividido en tres películas continuara omitiendo muchas cosas.
Otro de los problemas que se presentan al momento de
ver una adaptación es la expectativa que se genera en torno a la película, ya
sea porque el director trae buen currículum, porque los guionistas/escritores
tienen apellidos de peso o incluso porque el creador está involucrado en la
realización. Como sea, todos los que tienen algo que ver en el proyecto perjuran
que no decepcionarán a los fans y tras meses y meses de espera, nos entregan
algo que termina fastidiando a muchos; pero aquí la culpa es compartida, por un
lado los realizadores terminan haciendo algo que demuestra que no estaban
familiarizados con el trabajo original y por otro lado, el público creyó en
ellos.
Ahora bien, ¿por qué esperamos adaptaciones
completamente fieles? Seamos sinceros, ¿de verdad se podría disfrutar una película
cuya trama conoces a la perfección? Sabiendo qué decisiones se tomarán,
conociendo los giros en la historia o el desenlace de la misma ¿qué sentido
tendría ver una película así? ¿Para qué?
Lo que podría sugerir es que si te interesa una
película adaptada de algún otro medio, primero la veas y si de verdad te gusta
y/o interesa, entonces saltes directo a la fuente que dio origen a la película; al menos en mi caso, así
disfruto de lo que ofrecen ambas propuestas. Si ya conoces la historia que
inspiró la película ve con la mente abierta y preparado para cualquier cosa,
para todo tipo de libertades y alteraciones en la trama. Si de plano eres fan
acérrimo y no perdonarás ninguna desviación en la historia, mejor evítate el
mal rato e ignora que existe una película basada en aquello que tanto amas.

De acuerdo a mi experiencia, el leer un libro te da la libertad de imagina a tu antojo a los personajes... de acuerdo a lo que el escritor descroibe; y es que es una realidad que nuestra imaginación es tan poderosa que muchas ocasiones las películas se quedan cortas. Pero estoy totalmente de acuerdo con ir con la mente abierta y disfrutar lo que la empresa del entretenimiento nos provee.
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