Vexillum - The Bivouac (2012)
Los italianos
de Vexillum cuentan con tres discos a la fecha de escribir esto. The Wandering
Notes (2011), Unum (2015), y del que se hablará en esta ocasión, The Bivouac (2012).
Por si se lo preguntan, se pronuncia “Bivac”, al menos yo me quedé con la curiosidad
y Google Translate me lo dijo.
El disco inicia
con la única canción a la que se le hizo un video oficial, mismo con el que tuve
mi primera vez con Vexillum y está ambientado en algún lugar que parece sacado
de la mente de Tolkien; me atrevo a asegurar esto pues, como dato curioso, en
el video se puede ver que un miembro de la banda tiene tatuada la inscripción
del anillo único. The Wanderer’s Note de inmediato se convirtió en una de mis
canciones favoritas y The Bivouac en uno de mis álbumes obligados, tanto para
escuchar como para recomendar.
Tenemos
grandes canciones llenas de energía y sentimiento, con letras que a mi parecer
son buenas, todo mezclado de manera que no se sienta que una canción ya la
escuchaste minutos antes. La verdad es que no siempre encuentras este balance
perfecto entre música y letras. El disco para nada es aburrido y sabe mezclar
perfectamente el tono de las canciones. En otras palabras, no está sobrecargado
de velocidad y energía como tampoco está llenó de temas lentos y nostálgicos,
no porque no tenga ninguno de estos sino porque están bien intercalados.; de
manera que el disco entero tiene un ritmo bastante disfrutable. Dario Vallesi en
la voz y el guitarrista Michele Gasparri, son quienes se encargan de la letra,
música, arreglos, interludios y demás.
Lo que
escucharán en la primera canción, es lo que pueden esperar a lo largo del disco
sin miedo a ser decepcionados. La banda toca Folk Power Metal y esto se percibe
en los instrumentos que emplean, como el violín o las gaitas, estas últimas muy
bien implementadas en The Way Behind the Hill. Lo que pueden esperar en este
disco es velocidad, energía y la pulcritud que puede esperarse de un buen Power
Metal pero combinado con un agradable Folk. Créanme cuando les digo que lo
emplean de una manera sutil, pues claramente predomina el Power.
La voz de
Dario Vallesi tiene un estilo particular que se acopla muy bien con la música y
apoyado por los coros en los momentos adecuados, crean momentos gloriosos. Considero
que la voz aporta mucho carácter a la banda ya que es de estos casos en que las
canciones simplemente no sonarían igual, perderían cierto encanto. Las guitarras
hacen un gran trabajo y pueden esperar tanto solos guajoloteros como otros no
tan espectaculares pero que no dejan de ser precisos y muy adecuados para cada
canción; podríamos decir que las guitarras sobresalen cuando tienen que hacerlo
y no roban protagonismo.
El bajo se
funde con la música, de manera que no siempre se puede percibir. La batería es contundente
y tiene buenos arreglos, si prestan atención notarán que los arreglos le dan
más variedad a la batería y pasa a ser más que solo una base rítmica. Esto
último se deja notar mucho en Dethrone the Tyrant. Parte de que la batería
pueda sobresalir de esta manera y sin que las canciones pierdan la base es
gracias al bajo, que aun cuando pueda parecer difícil de notar, no se acompasa de
manera estricta con la batería.
El álbum tiene
insertados algunos interludios que hacen alusión a lo que vemos en portada. Se
supone que un bivouac es algo así como un campamento al aire libre. Se puede
escuchar desde la llegada de la caravana hasta sonidos del bosque, el crujir de
la fogata, incluso el jolgorio durante la cena. Estos interludios no están grabados
aparte, lo que significa que no encontrarán una canción que dura treinta
segundos o cosas así. Están inteligente y sutilmente insertados en las
canciones pero de una manera que no resulta intrusiva aún cuando sigue siendo
obvio donde inicia y termina la canción, para mí, esto resulta un gran acierto
pues los interludios entran de manera muy orgánica.
La mención
honorifica… Quizás debió ser The Wanderer’s Note, pero es la primer canción y
también la que tiene video, así que ese reconocimiento prefiero dejárselo a The
Last Inn.
El disco
completo está disponible en Spotify.

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