Orden Ogan - Ravenhead (2015)
Orden Ogan es de esas bandas que
simplemente no me explico por qué continúan siendo ignoradas en México y otros
lugares del mundo. Ya desde el 2008 con Vale (el que considero suprimer álbum) traían
gran calidad y disco tras disco no han disminuido el nivel. Por supuesto que
unos discos son mejores que otros pero cada uno tiene algo qué ofrecer.
Actualmente están en la gira de Gunmen, su más reciente álbum, y decir que
Rhapsody of Fire les está abriendo no es poca cosa. Incluso ya se presentan en
festivales de Metal importantes como el Wacken Open Air.
Es curioso, a esta banda le tomó
tres discos bautizar una canción con su propio nombre y más curioso aún porque es
instrumental, casi minuto y medio se tomaron para construir la atmósfera y
darnos la bienvenida al álbum. Poderosos riffs acompañados de la batería nos ofrecen
un tema veloz y agresivo con letras de fantasía oscura. Estallando este primer
tema de inmediato se verán envueltos en este glorioso viaje llamado Ravenhead.
Sebastian “Seeb” Levermann posee
gran habilidad para los arreglos y F.E.V.E.R. lo dejará muy claro; el intro aparentemente
cambia el rumbo del álbum pero de manera muy hábil lo fusiona perfectamente con
los coros convirtiéndolo incluso en el leitmotiv de la canción.
Me parece impresionante que, sin
ser un álbum conceptual, logran captar perfectamente la esencia de la portada
en cada uno de los temas, es como si cada canción girara en torno a la idea de
la portada. Letras de fantasía obscura que hacen poca o mucha referencia a lo
que vemos y más impresionante aún es cómo la música logra transmitir esa misma lobreguez;
todo esto manteniendo una constante descarga de energía.
Orden Ogan es una máquina de
hacer riffs poderosos y la manera en que los incorporan a la melodía resulta en
arreglos muy orgánicos, las guitarras no lucen solo por esto, el disco está
igual de repleto de solos espectaculares tanto por parte de Tobias Kersting
como por parte de Seeb; prácticamente hay dos guitarras líderes y dos guitarras
rítmicas que conviven sin rivalizar una con otra. Algo que destaca de igual
manera son los coros, aquí aclaro que no hablo meramente de los estribillos,
sino de los coros en su sentido literal. Afortunadamente están tan bien
elaborados que lejos de sonar aburridos, en conjunto con las guitarras vuelven
cada canción única. La batería está siempre presente y en ningún sentido es
plana, de igual manera tiene muchos arreglos pero sinceramente las guitarras y
los coros terminan por opacar tanto al bajo como a la batería. El disco cuenta
con dos invitados especiales como Joacim Cans de Hammerfall y Chris Boltendahl
de Grave Digger.
La voz de Seeb es otro tema,
siendo sinceros no me convencía del todo la primera vez que lo escuché, pero
debo decir que termina por ser gusto adquirido y algo que le aplaudo es que no es
un cantante que intente imitar o adaptarse a un determinado estilo, sabe la voz
que tiene y la aprovecha lo mejor que puede.
Llegando el momento de algún tema
tranquilo no me sentí decepcionado. No suelo disfrutar mucho de estos temas y
culpo a la invasión de power ballads de los ochentas; tratándose de Orden Ogan no
es el caso, en verdad me gustan sus temas tranquilos, principalmente porque no
están enfocados en el romance, sino en la aceptación y resignación.
El único aspecto negativo que le
encontré a este trabajo fue In Grief and Chains, un tema instrumental que
podría considerarse introducción para la canción de despedida… Pero la verdad
es que lo siento innecesario, sí lo sentí como un tema que pudo ser excluido
sin problema alguno. En lo personal, ese tema no me aportó nada. Este y toda su
discografía están en disponibles en Spotify.
Orden Ogan es una banda que
considero que, si se mantiene activa, solo tiene dos caminos posibles; o se convierten
en una de las bandas más importantes de la escena o terminan por ser una banda
de culto. En verdad que deben ser escuchados y valorados, siento sus trabajos
muy únicos y no sé qué están esperando las promotoras para traerlos a algún
festival de este lado del mundo. Al menos a mí no me han decepcionado con
alguno de sus cinco discos que tienen.
Mención honorífica para The Lake.

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