MaYaN - Dhyana (2018)
No soy un seguidor del Death Metal, mucho menos soy
adepto, versado o conocedor del género, sin embargo no me es completamente
desconocido. Son diversos factores los que me mantuvieron alejado de esta
corriente.
En un inicio las voces que me sorprendían eran las
voces limpias y capaces de lograr agudos impresionantes, poco a poco fui
abriéndome a unas no tan melódicas como la de Blackie Lawless o Udo Dirkschneider,
así fui encontrando estilos distintos pero siempre he tenido la impresión de
que muy, muy difícilmente escucharías un gutural e inmediatamente sabrías al
cantante que le pertenece; de hecho lo sigo pensando y actualmente hay pocos guturales
que identifico a la perfección, los de Johan Hegg, Jari Mäenpää y Petri Lindroos.
Poco a poco me he adentrado en este estilo gracias a que se han hecho colaboraciones
excelentes o se ha logrado integrar estos estilos de manera exitosa, el caso
más reciente es el de Saxon con su canción Predator.
Consideré necesaria tan larga introducción porque me
interesa aclarar que esta opinión no es la de una persona ávida de estos
estilos, pero sí la de alguien que poco a poco ha logrado apreciarlos y disfrutarlos.
A decir verdad muchas de las bandas que disfruto y que recurren a elementos del
Death Metal, vienen siempre acompañadas de otros géneros; tal es el caso de
MaYaN quienes están considerados como Death Metal Sinfónico. Me gustó lo que
presentaron con su video The Rythm of Freedom, en sí el video no me gustó en
absoluto, aun así logré apreciar la música y sus letras por lo que me di a la
tarea de escuchar sus dos primeros álbumes y al respecto puedo decir que, si el
primero no me gustó tanto no fue por cuestión del género sino por fragmentos de
discursos que incluían y que me parecieron muy intrusivos. Posteriormente
liberaron el video para el tema homónimo de su tercer álbum, Dhyana; quien los
estuviera escuchando por vez primera creería que le estaban tomando el pelo al
decir que el tema le pertenecía a una banda holandesa de Death Metal ya que ni
un solo gutural se escuchaba, ni una guitarra eléctrica sonaba y la letra
comienza cantada en español por una talentosa cantante de origen mexicano.
Precisamente esto es lo que he disfrutado mucho de
MaYaN, su extrema versatilidad, con diez integrantes esta banda ha logrado
hacer un álbum excepcional. Los ritmos siempre presentes en el Death Metal
están ahí, aunque no para entregarnos un disco lleno de percusiones
impresionantes a doble pedal y numerosos cambios de tempo en la música. Fieles
al subgénero que les corresponde, la teatralidad se hace presente gracias al
constante uso de teclados, orquestaciones y coros. Algo que disfruté mucho es
la variedad de voces, aunque no siempre tendremos presentes a todos los que
llegan a intervenir en las vocales. Escucharemos voces limpias, growls, harsh,
soprano; cada uno ejecutado de manera impresionante y bien incorporado a los
diferentes estilos que manejan los temas; no están enfocados a sonar siempre
brutales, técnicos o melódicos, tratan de recurrir siempre a distintos
elementos y en una misma canción puede adquirir una gran variedad de matices;
tanto así que la guitarrista Merel Bechtold puede tocar de manera brutal en una
canción para después robar las notas más dulces a una guitarra acústica.
Describir todo lo que la banda puede lograr a lo largo
del álbum sería complicado, no puedo decir que algo sobresale porque en
realidad todos los elementos, desde la portada, son apreciables y meritorios.
Dhyana es un trabajo que vale mucho la pena incluso para quienes no están
habituados a los guturales ya que, al igual que Jari de Wintersun, incluyeron
un segundo disco con todos los temas en su versión instrumental. Darle una
oportunidad a esta banda, especialmente con este álbum es algo que recomiendo
ampliamente.
Mención honorífica para The
Flaming Rage of God.

Comentarios
Publicar un comentario