U.D.O. - Steelfactory (2018)
Estaba ansioso porque llegara el
día en que U.D.O. sacara su nuevo trabajo, es inevitable estarlo cuando se
trata de una banda que sigues o que has estado escuchando todos los discos. Aún
así tenía mis reservas, la verdad es que luego de Dominator sentía que algo le
faltaba, eran trabajos agresivos, sí, pero no sentía la misma pasión. Los
videos que lanzó previo al estreno de su álbum fueron compartidos en la página
y, a decir verdad, ayudaron a tranquilizarme, sobre todo cuando adelantó Make
the Move.
Estábamos habituados a escuchar a
Udo Dirkschneider acompañado de la grandeza de Accept, ritmos bastante dignos
de realzar esa voz tan única, inconfundible. Cuando comenzó con U.D.O., nos
regaló un proyecto solista que sonaba diferente. Seguía siendo agresivo,
continuaba siendo pesado, pero sinceramente, esa pesadez estaba un peldaño
arriba de Accept… Al menos antes de la era de Mike Tornillo.
Para el Steelfactory, Udo y su
mano derecha, Fitty Wienhold en el bajo, se lucieron. No sé si algo tuvo que
ver aquella gira en la que únicamente cantó canciones de su etapa con Accept,
pero una que otra canción tienen ese estilo mismo, el cual considero difícil de
replicar pues Wolf Hoffman tiene un talento increíble para crear Riffs e incorporar
su amor por la música clásica en sus canciones. No hay que confundirnos, el
álbum en sí no es una oda a su primer banda, es un trabajo que reconoce sus
raíces y que de igual manera logra impregnarse de esa época en que U.D.O.
comenzaba a demostrar que podía ofrecer algo distinto al sonido de Accept.
Si tuviera que describir el
sentimiento que produce este trabajo, diría que es una mezcla perfecta entre el
clásico Accept y el clásico U.D.O., el sonido “más actual” no tiene cabida aquí;
la música de esta banda jamás me ha parecido algo que pueda sonar viejo.
Incluso hay una canción que uno podría jurar que Wolf está por ahí colaborando
con Udo para revivir viejas glorias. Tan bien logrado está el trabajo que me
ayudó a superar (por fin) que Igor Gianola ya no está tras la guitarra.
Me gustaría destacar un dato
curioso, y es que el hijo de Udo, Sven, está a cargo de la batería, lo menciono
porque en verdad hace un gran trabajo, el puesto se lo ha ganado a pulso y no
deja lugar a duda de que merece estar en ese banquillo; tanto es su habilidad
que tocó con la legendaria banda Saxon cuando su baterista sufrió una
aneurisma. El trabajo de Fitty siempre ha estado presente, esa pesadez en el
sonido de U.D.O. es en gran parte a la presencia del bajo, siempre discreta ya
que no cuenta con grandes arreglos pero vaya impregna de manera contundente
cada uno de los temas.
Las baladas son las que uno
esperaría de esta banda, temas previos como Eye of the Eagle nos dan una idea
de cómo trabajan este tipo de canciones. Cosa curiosa ya que esa voz parecería
que no se presta para un tema tranquilo, sin embargo, las letras son magníficas
y las canta con tanto sentimiento que uno pasa por alto que no sea el más
melodioso de los cantantes. Dada la voz que le fue otorgada a este pequeño gran
señor, cualquiera podría pensar que con ese estilo tan particular de cantar,
los años le pasarían factura, sin embargo, en este álbum, da la impresión de
que el tiempo no le ha afectado; puede que sea o no la magia del estudio, pero
suena bastante bien.
Ya necesitaba un trabajo de esta
banda y con este nivel de calidad, mis felicitaciones para estos caballeros,
han logrado crear algo digno de decir “Esto es U.D.O., esto es Heavy Metal”.
En lo personal, hubiera sido
perfecto tener un intro, ya antes los ha incluido en otros trabajos como en
Holly, Mission No. X o Mastercutor; pero la verdad es que luego de tan
grandioso material no se le puede pedir algo más. Esta banda nunca ha destacado
por sus portadas así que en ese apartado no hay algo que decir.
Cuando uno se dispone a escuchar
una canción de esta banda, Rising High capta perfectamente el sonido y el estilo
que los caracteriza, por lo que se lleva la mención honorífica.

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