Running Wild - Black Hand Inn (1994)
John fue acusado de estar en
tratos con el diablo y realizar rituales paganos. Se le pidió que se
arrepintiera de sus pecados para que su alma pudiera salvarse del infierno,
pero en lugar de ello prometió regresar para revelar quién es el verdadero mal
y traer la verdad a la luz. Condenado al fuego, lo único que de él quedó fue
una mano quemada. Concluidos los diálogos la guitarra comienza con su hipnótico
sonido, mismo que va en aumento para concluir en su punto más alto y dar paso a
uno de los mejores riffs que jamás haya escuchado, el de Black Hand Inn; tema
homónimo de su majestuoso álbum que el pasado 24 de Marzo del 2019 cumplió su
25 aniversario.
Bien recuerdo que conocí a Runing
Wild con Victory, luego de mucho tiempo escuchando a las bandas convencionales encontrarme
con Fall of Dorkas fue simplemente revelador y, probablemente, aquí comenzó el
interminable viaje de conocer nuevas bandas y buscar entregas realmente
maravillosas. Sé que Victory no es precisamente su mejor trabajo, sin embargo
me hizo ir descubriendo la discografía de Running Wild y deleitarme con joyas
como Under Jolly Roger, Death or Glory, Port Royal y, por supuesto, Black Hand
Inn.
Con motivo del mencionado
aniversario reviví grandes momentos y qué se puede decir, los verdaderos
piratas del Heavy Metal tenían ya un sonido consolidado y su mote se lo habían
ganado desde antes con las entregas mencionadas arriba. Su música posee un
sonido propio, muy característico y nadie me dejará mentir, las guitarras de
Running Wild realmente logran reproducir ese sonido de piratas que, acompañado
de la indumentaria y las letras, resultan un verdadero deleite. De hecho es
común que al emplear ese estilo en las guitarras de inmediato se le asocie con
la banda liderada por Rock ‘n’ Rolf; el ejemplo más reciente que recuerdo es el
de Vampire In Ghost Town de Orden Ogan.
El álbum es memorable y a un cuarto
de siglo que fue lanzado sigo disfrutando de cada uno de sus temas, si bien
todos tienen su propio mérito, tan solo la mitad de las canciones se te quedan
grabadas. La voz de Rolf pertenece a ese grupo de vocalistas que saben cantar
pero que además identificas de inmediato por si singularidad. Intencionalmente
se le da prioridad a la voz y a las guitarras, los solos que podemos esperar
son dignos de enaltecer cada canción y son tan buenos y memorables como los
mismos riffs. Lamentablemente, el bajo queda en un segundo plano y no porque sea
malo, de hecho tiene sus propias líneas y se le puede percibir sin tanto
esfuerzo, pero como dije, desde la producción se buscó que su sonido no
destacara en comparación con voz y guitarra. Al último, si el bajo fue
menospreciado la batería sacó la peor parte; tiene pocos arreglos, no resulta
elaborada en comparación con el resto de los temas y en ese sentido debo decir
que la batería no está a la altura, es cumplidora pero nada más.
Pese a las quejas que menciono,
este trabajo no deja de ser una joya que merece ser recordada, escuchada de
nueva cuenta por aquellos que conocen su grandeza, y el pretexto perfecto para
descubrirlo si es que no conocías esta obra. Me parece triste que esta banda
luego de su larga trayectoria y de su sonido tan original para la época, sea
tan poco valorada; no es del todo desconocida pero se posicionó como de culto,
o al menos es la percepción que tengo. Su fundador, su pilar, Rock ‘n’ Rolf, se
ha mantenido fiel a su concepto luego de tantos años y gracias a él es que
tenemos canciones y álbumes tan maravillosos e inigualables como originales.
Gran parte de mis canciones
favoritas de Running Wild salieron de aquí: Black Hand Inn, Souless, Dragonmen,
Genesis (The Making and the Fall of Men) y The Phantom of Black Hand Hill;
siendo este último al que le otorgo la mención honorífica.
Hellbound,
poisoned souls, in pain they'll burn, no return
Mankind
will never learn, their blinded pride, the evil side.

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