Bloodbound - Rise of the Dragon Empire (2019)
Bloodbound es una banda oriunda de Suecia, formada por
Tomas Olsson (guitarra) y Fredrik Bergh (teclados); tengo el gusto de haberlos
escuchado hace ya más de ocho años pero el problema que tenía con esta banda,
es que no me daban un álbum que pudiera disfrutar de inicio a fin; cada entrega
tenía temas grandiosos pero el resto difícilmente se les podría comparar. For
the King es la canción con que tuve la dicha de conocerlos, incluso actualmente
me sigue pareciendo igual de increíble que la primera vez que la escuché. Cada
vez que me enteraba de un nuevo lanzamiento continuaba emocionándome, esperando
poder disfrutar de un material que tuviera una calidad uniforme y fue hasta
2017 con War of Dragons que me dieron lo que esperaba de ellos.
Rise of the Dragon Empire fue promocionado con el tema
homónimo y sinceramente me encantó, por lo que la salida de esta entrega era
algo que ansiaba. Respecto de su predecesor es muy diferente; tienen temáticas
muy similares y se parecen incluso en la portada (excelente obra de Tom Thiel),
pero el sonido es en donde se marca la diferencia. Aquí me parece necesario
hacer el comparativo ya que, con las fechas de lanzamiento tan cercanas, podría
pensarse que es más de lo mismo. De entrada el trabajo anterior es más fuerte y
su sonido está más encaminado a ser lo que uno esperaría de un álbum de Power
Metal. Aunque para este 2019 hubiera esperado algo de una hechura similar, no
puedo decir que me hayan decepcionado. Este nuevo material podría ser
considerado, si acaso, un sucesor espiritual.
Cada instrumento aporta lo suyo, difícilmente llegan a
ser complejos y decir que uno u otro sobresalen es complicado; cada cual tendrá
su momento. La batería podría considerarse el principal elemento ya que en todo
momento estará presente. El teclado estará apoyando constantemente a la par de
las guitarras y cuando suenan en conjunto crean grandes momentos, pero mayoritariamente
los escucharemos realzando las canciones en su apartado lírico. Respecto de los
solos se puede decir que son ideales según el tema, encajan perfecto con lo que
se viene elaborando y esa manera de destacar sin ser pretensiosos refuerza el
enfoque melódico que se está dando. La velocidad y potencia no han sido
olvidadas pero sí podemos decir que pasaron a segundo plano.
Como se ha mencionado, se están enfocando más en la
melodía pero no precisamente hablamos de la complejidad en composición. Más
bien se trata de crear atmósfera, de la mano de las letras logran momentos épicos.
Patrik Selleby es quien trabaja las vocales y, al ser un trabajo cuya
importancia radica en la lírica, su interpretación debe ser de calidad. Siendo
perfectamente capaz de alcanzar notas altas no teme lucirse de cuando en
cuando, desde el segundo tema demuestra su capacidad pero no se ve en la
necesidad de abusar de este recurso; trabaja muy bien cuanto le corresponde y
los coros masculinos ayudan bastante.
Bloodbound entregó un álbum que me es agradable de
escuchar, incluso me resulta inspirador y en absoluto es aburrido, pese a que
dura 45 minutos me pareció que termina demasiado pronto. Escuché el comentario
de que se siente que les faltó trabajar más los temas; pero he de ser sincero,
creo que está en su punto, de haber sido igual al anterior no habría tenido
caso escucharlo o comentarlo. Algo que me gustó fue que además de su sonido
épico y propio, hay un toque folk bastante sutil y los coros son bastante
pegajosos.
Dado que, a mi parecer, nos presentan un trabajo que
merece ser escuchado en conjunto con su predecesor, me veo en la necesidad de
volver a entregar doble mención honorífica. Para Rise of the Dragon Empire será
Balerion; mientras que para War of Dragons, Guardians at Heaven’s Gate es la
elegida.

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