Farenheit 451 - Ray Bradbury (1953)
Farenheit 451 es una novela
publicada en 1953 por Ray Bradbury, escritor estadounidense. Aquí se nos
plantea un futuro distópico en el país natal del autor, en el cual los libros
están prohibidos y los bomberos son los encargados de destruir cualquier
ejemplar encontrado. Guy Montag es el protagonista y tras un encuentro con su
nueva y curiosa vecina comienza a preguntarse si realmente es feliz; dándose
cuenta de su realidad se cuestiona más cosas, sin saber que irá a buscar
respuestas en donde jamás habría imaginado.
Cuando leemos algo que de una u
otra manera plantea determinados eventos que acontecen en un posible futuro,
inmediatamente podemos comenzar a identificar aquellas cosas que evidentemente
no se dieron; sin embargo, lo realmente impresionante radica en lo
perturbadoramente certero que se puede llegar a detallar la condición social.
¿Votar por un candidato a la presidencia por su aspecto físico? Cualquier
parecido con la realidad es pura coincidencia.
Si bien soy asiduo a las novelas más
clásicas, esta obra me llegó por recomendación y fue una muy acertada.
Primeramente disfruté de la manera en que se va desarrollando la trama pues el
autor nos sitúa en un punto de inflexión en la vida del protagonista, además de
que poco a poco iremos conociendo parte del mundo en el que se lleva a cabo la
historia. Además está el hecho de que es un libro que te hace cuestionarte a
ti mismo lo que se va tratando, sin embargo no lo hace planteando su punto de
vista y justificando su forma de pensar, sino que toca un determinado tema y
permite que mediante una breve reflexión tú mismo vayas formando tu propia idea.
Respecto de la manera en que plantea la sociedad en su obra de ficción, describe un
futuro en el cual las personas son más dadas a los placeres banales y
superfluos, donde la interacción humana se ha reducido significativamente y las
personas “conviven” a través pantallas y auriculares, siendo estos su conexión
con el mundo que les rodea. En esta sociedad la empatía se ha perdido a un punto
tal que la amenaza latente de una guerra no le causa menor preocupación, en
donde la pérdida de una vida humana no es algo que importe o vaya más allá de
un espectáculo que atienda el morbo de la gente. El Gobierno está más enfocado
en brindar entretenimiento basura a las personas antes que darles contenido que
alimente el alma o el intelecto. Todas estas “coincidencias” con la época en
que vivimos es lo que le da relevancia a la creación del autor.
Pocas veces leer un libro me
despierta sensaciones muy particulares. En esta ocasión, al leer un libro que
describe una época en que están prohibidos, me dejaba un sentimiento de que ese
libro que sostenía en mis manos era muy valioso e importante; parece obvio pues
se trata de una pieza de literatura, pero también nos damos cuenta de que la
cotidianeidad o lo mundano de las cosas puede hacer que perdamos de vista su
verdadero valor y significado.
Farenheit 451 es una novela
corta, de fácil lectura y buen ritmo, de forma constante y con calma la puedes
terminar en una semana; ideal por si gustas algo para el camino o si prefieres degustar
algo antes de entrar a una obra más densa.
“Cuando
muere, todo el mundo debe de dejar algo. Un libro, un cuadro, una casa, una
pared levantada o un par de zapatos. O un jardín plantado. Algo que tu mano
tocará de un modo especial, de modo que tu alma tenga un sitio a donde ir
cuando tú mueras. Y cuando la gente mire ese árbol, o esa flor, que tú plantaste,
tú estarás allí.”
Ray
Bradbury, Farenheit 451.

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