Wind Rose - Wintersaga (2019)
Aunque ya había escuchado un poco
de Wind Rose en realidad no me había dado la oportunidad de deleitarme con un
álbum completo. El lanzamiento de Wintersaga parecía entonces una ocasión
perfecta para hacerlo como es debido, y tras un par de adelantos que nos dieron,
todo parecía indicar que se venía algo grande.
Es sabido que, al menos cuando de
Metal se trata, la mitología Tolkeniana ha tenido una fuerte presencia ya sea
como tema principal o simplemente como fuente de inspiración. Tratándose de los
enanos contábamos con pocas canciones, y si me equivoco agradeceré la
corrección pero me parece que no fue
sino hasta la llegada de esta banda que tuvieron un protagónico en este
versátil género.
En esta producción lo que
realmente logra destacarse son la batería y las voces. Federico Gatti nos
ofrece una ejecución increíble que fácilmente y en todo momento se pone al
nivel de las voces, aquí tendremos garantizado un vibrante y excelente trabajo
que nos acompañará hasta el final de Wintersaga. Las voces suenan
espectaculares gracias a Francesco Cavalieri como voz principal y Claudio
Falconcini haciéndole segunda; por otra parte los coros viriles se emplean magistralmente
para proveernos epicidad en todo momento y es aquí donde la batería se vuelve
fundamental, ya que la fuerza proyectada con las voces masculinas se ve
respaldada por el contundente despliegue de Federico.
A lo ya mencionado hace falta
darle su crédito a Federico Meranda, en el teclado procura adornar
inteligentemente las canciones para no saturar el sonido pero sí para hacerlas
memorables. De hecho, pese a que contaremos con un agradable Power, parte del
atractivo que podemos encontrar es que de forma discreta pero persistente,
adicionan algunos elementos para recordarnos que la vertiente Folk está
presente.
La portada podría ser un tanto
engañosa, quien la viera esperaría un Power épico, pero me parece genial la
forma en que las letras se apegan a la misma. La lírica se inspira también en
actividades propias de los enanos sin tener que recurrir siempre a lo
acontecido en la Tierra Media, esto significa que canciones como Drunken
Dwarves o Mine Mine Mine! están íntimamente ligadas al concepto visual de la
banda pero sin tener que sobreexplotar el canon de Tolkien.
Para finalizar hay que mencionar
que las interpretaciones vocales recurren siempre a la misma fórmula y su
estilo varía muy poco; este detalle no me causó problema alguno pero puedo
entender que a alguien sí le arruine la experiencia. Podría decirse entonces
que, si de inicio no conectas con lo que te ofrecen, difícilmente encontrarás
más adelante algo que te haga disfrutar de esta peculiar banda. Parte de lo que
me gustó es que logran perfectamente que te imagines un grupo conformado por enanos curtidos que disfrutan
tanto la música como la pelea, la orfebrería o la minería.
El cuarto álbum de Wind Rose es
efectivo, la banda ha adquirido una identidad propia que va más allá de lo
visual, incluso su estilo musical es propio y ambos factores les han permitido
destacarse entre el mar de bandas que van surgiendo cada año. Aunque para la
mención honorífica me estuve debatiendo entre There and Back Again y King Under
the Mountain; la primera debe quedársela, su segmento acústico le da un toque
muy especial que te incita a cerrar os ojos e imaginar.

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