Magic Kingdom - MetAlmighty (2019)
Hace mucho tiempo un post fue
publicado en la cuenta oficial de Magic Kingdom, uno en el que se anunció que
la Metallic Tragedy llegaría en otoño de 2018, un álbum conceptual para
continuar lo que inició al final del álbum homónimo y siguió al final de Symphony
of War a manera de capítulo 2. Pasaron los meses, esa entrega nunca llegó y el
post fue eliminado. Cuando se anunció un nuevo álbum supuse que sería esa que
por uno u otro motivo se pospuso, pero no, en su lugar llegó Metalmighty y
aunque al inicio me sentí decepcionado con la noticia, debo ser el primero en
reconocer que este nuevo material me dejó enteramente satisfecho y olvidé aquél
sentimiento que tuve.
La primera vez que lo escuché me
pareció que no era algo excepcional, pero luego de haberlo dejado reposar, poner
algo distinto y regresar, comencé a encontrarle muchas cosas buenas; por lo que
en realidad se precisa más de una escuchada para poder apreciarlo
adecuadamente. Lo que es un hecho es que desde la primera vez destaca el bajo,
sí, ese instrumento que muchas veces se dificulta percibir, me pareció un
verdadero agasajo y es que basta con un poco de atención para notarlo de forma
constante porque sí, puedes enfocarte en los instrumentos que claramente están
ahí de forma predominante, pero sin mayor dificultad podrás distinguir el bajo
y todo su poder; de hecho la naturaleza de su sonido contrasta deliciosamente
con el resto de los instrumentos. Vassili Moltchanov está espectacular y uno
puede entender por qué ha estado tanto en Magic Kingdom como en Iron Mask desde
el inicio de ambos proyectos.
Por supuesto que las guitarras
son de primerísimo nivel y no podía ser de otra forma, Dushan Petrossi es un
virtuoso como pocos; además de encargarse de la composición tanto en lo
particular como en lo general, sabe perfectamente cómo introducir riffs adecuados
para cada tema, fraseos atrapantes y solos llenos de complejidad y pasión;
posee un estilo que deja entrever su gusto por la música clásica, mismo que
termina por comprobar con bellísimos arreglos orquestales, siempre de buen
gusto, precisos y nunca exagerados; podría hasta decirse que ideales. Dushan
Petrossi es simplemente un claro ejemplo de lo que el término genialidad
significa.
Tenemos también a Michael Brush
con una complicada encomienda, aportar una batería que esté al nivel de la obra
ideada por Dushan y ya desde la entrega anterior dejó más que claro que tiene
la capacidad para ello; su ejecución en ningún momento resulta monótona, mucho
menos simple. ¿Qué se puede decir de Michael Vescera y su interpretación vocal?
Cuando uno comienza a escuchar esta banda se vuelve evidente que no han
repetido vocalista, haciendo que cada entrega se perciba diferente pero nunca
se ha descuidado la calidad en este apartado, tanto así que por este puesto ha
pasado el mismísimo Olaf Hayer. En realidad me da la impresión de que se busca
al candidato ideal dependiendo de la visión e intención que se tenga para cada
material. Lo que me gustó de la voz de Vescera es que su timbre logra fundirse
con la música de forma natural, haciendo que su interpretación en conjunto con
la música te atrape, además de que la tesitura de su voz le permitirá lograr
notas altas cuando así se requiera.
En esta ocasión no me gustó tanto
la portada ya que nos tenían acostumbrados a épicas representaciones que
invitaban a admirar los detalles, pero es lo de menos. Siento que este álbum
está muy completo, desde las letras hasta la música tenemos todo lo que podríamos
esperar de algo que sale bajo el sello de Magic Kingdom; la única diferencia es
que lo percibo menos apresurado; no se siente vertiginoso ni resulta una
vorágine, se toma su tiempo en cada canción para desarrollarla adecuadamente y
permitirnos saborear cada momento, incluso tiene un curioso tema que es In the
Den of the Mountain Trolls que, si la escuchas detenidamente, se siente como si
te contaran un cuento.
Está en cada quien decir si es, o
no, el mejor álbum que han sacado. Para mí es una obra digna de formar parte de
su discografía y me siento agradecido de que nos haya provisto de material a la
altura de esta banda de origen belga, siempre constante y con garantía de
calidad. Mención honorífica para King Without a Crown.

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