Krilloan - Emperor Rising (2022)
Aunque es considerado como un proyecto de origen sueco debido a la nacionalidad de su fundador, Krilloan concentra talento de diferentes partes del globo con un objetivo claro, regresar su poder al Power Metal. Quizás sea un poco errado afirmar que el género ha perdido potencia ya que hay de todo para todos, lo cierto es que teniendo este firme propósito, Klas Holmgren ha cumplido con creces y Emperor Rising es un disco imperdible.
Lo primero que sale a relucir es la magnífica portada creada por Alvaro Valverde, que tan solo de verla me dan ganas de desempolvar Queen of the Black Coast de Conan, para volver a disfrutar las aventuras del cimmerio creado por Robert E. Howard. Quince segundos de viriles coros son los encargados de presentarnos al salvador de todos nosotros, al domador de dragones, al príncipe de Caledoria; antes de que pase siquiera un minuto, sabes que estás reproduciendo el disco perfecto si desde la cubierta esperabas un Metal contundente que te sacuda por completo.
Uno podría preguntarse, ¿para qué buscar músicos de otros países teniendo excelentes opciones en Suecia? Aunque esta pregunta comienza a responderse y se confirma canción tras canción, cada integrante juega un papel importante y es pieza clave para que esta maquinaria de Metal suene con imponente autoridad; en cada instante, en todo momento nos llevan a la gloria auditiva con tremendos himnos. El bajo del argentino Marco Toba retumba desde el inicio al final, no es necesario que escuches con atención para identificarlo, no se pierde entre los demás instrumentos ni siquiera en los segmentos más intensos, toca con un ímpetu que es imposible de ignorar y Fireborn es el ejemplo perfecto de ello.
El sueco Klas Holmgren y el alemán Steve Brockmann forman una dupla espectacular en las guitarras, debido a que contamos con una excelente producción, puedes escuchar y diferenciar sin problemas ambas guitarras; mientras una lleva la acelerada y afilada rítmica, la otra realiza fraseos y maravillosos que van siguiendo de cerca la voz, aunque no requiere de líneas vocales para continuar su expresiva y sublime ejecución, es como tener dos vocalistas en perfecta armonía. También de Alemania, Cristoph Brandes corona con una demoledora batería, tan dinámica como incontenible, su espléndida percusión es igual de intensa que cualquiera de los instrumentos ya mencionados.
Para la voz trajeron de Portugal a Alex VanTrue, magnífico su desempeño, constantemente va al límite con las notas más altas, sosteniéndolas con maestría pero no solo eso, además se le percibe cómodo al hacerlo, como si para él fuera de lo más cotidiano estar en esos tonos; el dominio de su técnica es simplemente impresionante, lo disfrute particularmente en Stormlight. Considerando la energía que proyectan con su música, es de reconocer tener a un vocalista que se destaque entre la vorágine musical formada por sus compañeros.
Se podría decir que no hay orquestaciones ni algo adicional para ensalzar los temas, salvo por uno que otro breve efecto ambiental, y la verdad es que no le hace falta en absoluto; únicamente con los instrumentos comentados alcanzan momentos épicos, gloriosos, y sus integrantes logran brillar segundo a segundo. La ausencia de orquestaciones no se debe a falta creatividad o talento, Return to Melnibone es una muestra de lo que pueden lograr con este tipo de elementos, y funciona también como interludio e introducción para la monumental Emperor Rising; la verdadera razón es empoderar los instrumentos base, no distraernos con arreglos extra y recordarnos en dónde está la verdadera fuerza de este género, regresarnos al origen pero sin buscar sonar como un tributo Old School, con la potencia que trae su sonido no le piden nada a las agrupaciones que actualmente dominan la escena del Power Metal.
Aunque el debut de Krilloan dura poco más de media hora es un álbum que no aburre, saben perfectamente lo que buscan transmitir y nos contagian de ese increíble poder que abunda en su sonido; luego de más de quince reproducciones no me he cansado de hacerlo sonar, incluso uno puede enfocarse en escuchar cada instrumento por separado, obteniendo así una nueva apreciación de las piezas. De entre tantos temas potentes, vibrantes y con una producción excelsa, es difícil elegir solo un tema para la mención honorífica, aunque Into the Storm fue de mis primeras opciones, por lo cual se queda con el título.



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